Mi mejor safari por África

Eva Arús/ marzo 22, 2018/ El mundo a bocados, Mis Bocados Preferidos/ 0 comentarios

"Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong..." 

Con esta célebre frase empieza Memorias de África (Out of Africa), la autobiografía novelada de Karen Blixen sobre sus años en Kenia. Sydney Pollack la llevó al cine en 1985 y sus protagonistas fueron Meryl Streep y Robert Redford.

El libro, publicado en 1937, relata su vivencia durante los diecisiete años que pasó en su hogar en Kenia. Un retrato de la vida colonial en África, basado en dos ejes. La tenacidad para sacar adelante su plantación de café situada en las colinas de Ngong, a unos quince kilómetros al suroeste de Nairobi. Y sus relaciones, de desamor con su esposo, el Barón Bror von Blixen-Finecke, y de pasión con su amante Denys Finch Hatton, un fotógrafo y cazador con el alma libre, que procesaba fascinación por la vida salvaje.

Poco podía imaginarse Karen Blixen, que su insigne novela, proyectada en todas las pantallas del mundo, se convertiría en un éxito del celuloide, y la puerta de entrada, para muchos turistas, al viejo continente.

Para Blixen, viajar a África suponía un giro de 180 grados a su vida. Era adentrarse a lo desconocido, a una tierra de grandes promesas y emprender un nuevo camino.

"Yo tenía una granja en África…” Lo reconozco, la envidia me inunda por dentro. Yo también desearía, algún día, poder pronunciar esta frase pero en presente del indicativo.

De mi pasión por África  

Envidia, deseo, anhelo… llámalo como quieras, pero todo empezó en 2005 por culpa de un libro.

Había flirteado con África en viajes anteriores, Marruecos, Egipto y Guinea Ecuatorial. Me gustó mucho. Su gente, su cultura, su historia, su paisaje, su aroma y su sabor. Pero suspiraba por conocer la inmensidad de la sabana y sus indómitos habitantes.

Así que le debo mi fascinación por África a Javier Reverte. Soy poco original, lo sé, muchos son los que estiman sus libros y han leído su Trilogía de África. Pero no por ello carece de importancia su contribución a mi deslumbramiento.

Empecé por El sueño de África’, donde Reverte relata su viaje de varios meses por África oriental. Como es habitual en sus libros de viaje, alterna pasajes dedicados a narrar su propio periplo por las tierras visitadas, con fragmentos de la historia sobre el lugar. De hecho, traza sus rutas en base a estos sucesos históricos que han marcado el continente.

‘El Sueño de África’ lleva el subtitulo ‘En busca de los mitos blancos del continente negro’, ya que en los pasajes históricos narra los mitos de la era colonial durante la independencia de Uganda, Tanzania y Kenia. Evoca los primeros exploradores y cazadores, los antiguos reyes africanos, y los grandes autores que escribieron sobre África, pues su alusión a Hemingway y Blixen es una constante.

Y gracias a esta fascinante lectura, me entusiasmé con personajes interesantes y valerosos como los grandes exploradores del siglo XIX.

Un poco de historia

 

Henry Stanley fue un explorador y periodista británico nacionalizado estadounidense, a quien debemos el conocimiento de las fuentes del Nilo, los lagos Victoria, Nyanza y Tanganika, y la navegación por el río Congo hasta el mar.

David Livingstone

 

 

David Livingstone, un médico y misionero escocés, fue una de las mayores figuras de la historia de la exploración. Destinado a África en 1841, descubrió el lago Ngami, el río Zambeze y las cataratas Victoria, a las que los Makololo llamaban humo que truena. Livingstone las nombró así en honor a la reina del Reino Unido.

En 1866, Livingstone se adentró para buscar el nacimiento del Nilo, pues estaba convencido que se encontraba mucho más al sur de lo que afirmaba Speke, un explorador predecesor suyo. Y durante esta empresa resultó desaparecido varios años.

Fue entonces, cuando enviaron a Stanley en una expedición de socorro para localizar al doctor, y el 10 de diciembre de 1871 consiguió encontrarlo, gravemente enfermo, a orillas del lago Tanganika, en Ujiji.

Y así describe Javier Reverte su encuentro en el libro:

“Habría corrido hacia él, pero me sentía turbado en presencia de tanta cantidad de gente. Le habría abrazado, pero él era inglés y yo no podía saber cómo me recibiría. De modo que hice lo que el temor y el falso orgullo me sugirieron que era lo mejor. Caminé con determinación hacia él, me quité el sombrero y dije: ‘El doctor Livingstone, supongo’…”.

 

Se me eriza la piel y aceleran las pulsaciones solo con recordar mis viajes (y pensar en regresar) a las tierras que conforman la cuna de la humanidad.

Nadie es inmune a África. Si has estado, jamás la olvidarás.

África es uno de los continentes más pobres del planeta. Ha sido enclave de mercadeo de minerales, marfil, trofeos de caza, especies y esclavos. Colonizada y arrasada de su riqueza y de su alma.

Pero al mismo tiempo, alberga un tesoro incomparable, es colorida y franca, llora y sonríe a la vez, porque sabe que la amargura abate, pero al final cura, y la alegría en cambio hace rebrotar. Así que no solo nunca se ha dejado vencer, sino que ha conseguido transformar a todo aquel que se adentra en su corazón.

Reverte nos relata su magia transformadora en el siguiente fragmento del libro:

“Es cierto que, si se repasan con frialdad sus peripecias, encontraremos detrás de todos ellos (los exploradores) un ideal imperialista.

Pero en sus biografías particulares predominan el aliento de aventura, de curiosidad científica, e incluso el afán de redención de los pueblos primitivos y embrutecidos.

Livingstone pretendía acabar con la esclavitud, Baker quería ampliar su colección de trofeos de caza, Burton trataba de investigar sobre lenguas y culturas ignoradas, Speke pensaba en descubrir y Stanley en gozar la satisfacción de las grandes exclusivas periodísticas. (…) África era el mejor paisaje para su gloria personal.

Y África los cambió a todos, haciendo de Livingstone un explorador, de Baker un formidable narrador de historias, de Burton un neurótico vagabundo, de Speke un héroe trágico y de Stanley un conquistador. A la postre, uno por uno cayeron seducidos por el mal de África. Y todos murieron soñando con regresar.”

Viajar a Tanzania y Zanzíbar

Mis últimos viajes al continente fueron a África Subsahariana, también conocida como África Negra. Tanzania, Kenia y Sudáfrica. Y hoy os voy a contar mi primer encuentro con esta región al sur del desierto del Sahara.

Es posible viajar a Tanzania por libre, pero entrar en los parques nacionales sin guía no es muy recomendable. De entrada, es necesario ir en un 4×4, y debido a su enorme tamaño, lo más fácil es perderse, y a la postre, no avistar ningún animal.

Así que, la inexperiencia o miedo a lo desconocido, nos hizo contratar un paquete todo incluido a Zanzíbar. Pero de los 15 días de estancia, la mitad los destinamos a viajar por nuestra cuenta contratando una agencia local.

Nos subimos a una avioneta dirección a Arusha y allí nos esperaba un guía para iniciar nuestro safari.

Tanzania es un país situado en África Oriental, que limita al norte con Kenia y Uganda, al oeste con Ruanda, Burundi y la República Democrática del Congo, al sur con Zambia, Malawi y Mozambique, y al este con el océano Índico.

Forma una gran meseta que parte desde el Gran valle del Rift y separa la cadena de montañas del norte, dominada por el Kilimanjaro, el monte más alto de toda África.

Valle del Gran Rift

Gran valle del Rift. Crédito: aluz.com

Oficialmente es la República Unida de Tanzania, pues su nombre viene de la unión de las palabras «Tanganica» y «Zanzíbar». En 1885 se creó la colonia del África Oriental Alemana (Tanganica), pero en 1919 fue entregada su mayor parte a Gran Bretaña, hasta su independencia en 1961. Tres años más tarde se negociaría su unificación.

La mayoría de los grupos tribales tanzanos son de origen bantú, aunque la zona noreste del país está altamente poblada por los masai. Se evidencia en sus gentes la influencia árabe, especialmente en las islas de Zanzíbar y Pemba.  Y los idiomas más hablados son el suajili y el inglés.

Los Parques nacionales más visitados son Serengueti, Lago ManyaraTarangire, y la Reserva de Ngorngoro,aunque en el sur del país está la Reserva de Selous, una de las reservas cinegéticas y faunísticas más grandes del mundo, y el Parque nacional de Ruaha.

En esta ocasión hicimos un recorrido corto, pues no disponíamos de muchos días. Pero con nuestra estancia en Arusha ya nos enamoramos del país.

Nos alojamos en el Kigongoni Lodge. Está ubicado en una plantación de café cerca de Arusha. Encima de una colina con exuberantes jardines, desde donde se pueden deleitar unas impresionantes vistas del Monte Kilimanjaro y el Monte Meru.

Escondidas entre los árboles, hay 18 cabañas espaciosas, con chimenea, baño y camas con dosel. Todo el lodge se compone de un inmenso jardín silvestre. Y tanto las habitaciones, el salón de cócteles y el restaurante, están decorados con materiales y estilos africanos tradicionales.

Kigongoni Arusha 1

Kigongoni Arusha 2

kigongoni Arusha 3

No puedo borrar de mi mente la imagen del Monte Meru mientras estaba tumbada en la piscina leyendo ‘El Sueño de África’. De repente una ardilla se sube a la mesa de la terraza y busca si queda algún resto de comida aprovechable. Más tarde, unas pequeñas tortugas avanzan en caravana por el muro que separa del exterior.

¡Viajar a África es contemplación constante!Monte Meru Tanzania

Además, Kigongoni Lodge colabora con la Fundación Sibusiso, un centro para mejorar la calidad de vida de los niños con discapacidades mentales y sus familias. Tiene su hogar adyacente al albergue y puedes pasear por toda la finca para ver sus instalaciones.

Empieza el “african safari”

Comenzamos nuestro safari como es habitual, con lo que se nombra “a morning game drive”. Salir con el jeep para avistar animales. El primer día fue en el Parque Nacional ArushaAunque llovía tuvimos suerte y pudimos, por primera vez, presenciar el espectáculo de un game drive.

Con el tiempo, mejoramos nuestro equipo fotográfico y realmente esta no es la mejor foto de nuestra historia de safaris. Pero el afecto y devoción que le tengo es inexplicable.

Parque nacional Arusha

Parque nacional Arusha 1

Parque nacional Arusha 2

Parque nacional Arusha 3

Picnic, paseo en canoa por el lago con avistamiento de hipopótamos, búfalos y pájaros, y continuamos el camino hasta nuestro nuevo aposento, el Karama Lodge.  Lejos del bullicio, unas cabañas rústicas pero confortables, encaramadas en una ladera.

Karama lodge

Al día siguiente, despertarse muy temprano y partir hacia el Parque Nacional Tarangire.

Madrugar (entre las 5 y  6 de la mañana) es un habitual en los “african safaris”. En África el día empieza pronto, al amanecer, cuando los animales son visibles. Más tarde, con el calor ellos buscan cobijo y nosotros también.

El parque de Tarangire está muy cerca del lago Manyara, y colmado de manadas de animales en su inmensa sabana. Elefantes, cebras, ñus, búfalos, jirafas, baobabs, acacias...

Parque nacional Tarangire 2

Parque nacional Tarangire 3

Parque nacional Tarangire 4

En el interior del parque nos esperaba un tented camp, un campamento de tiendas de campaña. Hay de muchos tipos, algunas provistas de todo lujo y otras más sencillas, pero siempre dispones de una cama de matrimonio o dos individuales y un baño privado.

El Tarangire Safari Lodge es un campamento modesto, pero con la mejor cualidad que puede tener un alojamiento: su ubicación. Está situado en el borde de un acantilado natural dentro del parque y ofrece sensacionales vistas a la sabana y al río Tarangire desde la misma tienda donde te alojas.

Tarangire lodge

Tarangire lodge 1

Otro amanecer y nos dirigimos al pueblo de Mto wa Mbu para realizar un paseo cultural. Visitamos el mercado, un hospital, una escuela y ver cómo fabrican su cerveza, dándonos la opción a probarla.

No soy muy amante de este tipo de visitas, pues es evidente la puesta en escena. Pero ahí estábamos e intentamos mirar con el mayor respeto y objetividad posibles.

Lake Manyara 1

Lake Manyara 2

Lake Manyara 3

Continuamos hasta el cráter de Ngorongoro, un volcán con forma de caldera, formado hace 2.500 millones de años, con un diámetro de 20 km y una superficie de 300 km². Un paraíso natural. Un arca de Noé ecuatorial, donde las condiciones climáticas permiten a los animales habitar durante todo el año. Un paisaje deslumbrante, donde pudimos poner el colofón a nuestro safari, observar leones.

Ngorongoro 1

Ngorongoro 2

Almorzamos un picnic cerca de un lago, pero tuvimos que comer dentro del jeep. Si vas de safari, descubrirás que según donde te encuentres, la fauna que te rodea es muy hábil robando comida. Un sandwich en tus manos peligra, pues ciertas aves o monos te lo pueden sisar en cuestión de segundos.

Y llegamos a nuestra última noche del safari en The Plantation Lodge. Justo salir del volcán, un lodge formado por pequeñas casetas acomodadas perfectamente y distribuidas por un jardín impecable. Alrededor de la finca, una plantación de café y unas vistas del cráter fascinantes.

Plantation Lodge 1

Plantation Lodge 2

Plantation Lodge 3

Plantation Lodge 4

Pero aquí no acaba nuestra sorpresa. A la hora de la cena, el restaurante había preparado una gran mesa para todos los huéspedes, donde saboreamos un menú exquisito.

Y de vuelta a nuestro “campo base”, el Kigongoni Lodge. Pernoctamos para poder tomar al día siguiente la avioneta hasta Stone Town, la capital de Zanzíbar. Allí pasamos un par de días visitando la ciudad, hasta reencontrarnos con el grupo que habíamos dejado en el “Todo Incluido” de kiwengwa, en la costa este del archipiélago.

Stone Town 1

Stone Town 2

El sueño de África

Para nosotros, éste fue el mejor safari por África que jamás hubiésemos soñado. Porque fue el primero, el que marcó un antes y un después. El que nos susurró que podíamos comernos el mundo a bocados,  o al menos una parte de él. El que nos alentó a saborear cada minuto en el safari de nuestra vida.

Han pasado 7 años desde la última vez que pisé África. Demasiado tiempo. No por mi voluntad, sino porque otras circunstancias y prioridades han ocupado mis últimos días: la maternidad. Pero ya se acerca la edad en que será posible el regreso.

Y no voy a dudar ni un segundo en transmitirle a mi hijo este anhelo, este sueño y respeto por estas tierras lejanas.

"Yo tenía una granja en África…” Así empezaba el libro de Blixen y así empieza mi historia de amor con África. Y no lo descarto, la vida puede ser muy larga. Cuando anhelas una idea y sueñas con ella, entonces te muevas hacia ella. Y ¿por qué no? Construyes tu destino para que se haga realidad.

Javier Reverte lo plasma a la perfección en el libro que inspiró mi viaje:

“Envidiaba las expediciones de los antiguos trotamundos. El planeta ya no guarda rincones vírgenes y no hay ningún territorio desconocido para el hombre. Ya no se puede viajar para explorar.

Se viaja ahora, en todo caso, para perseguir una idea que alentaste, o para sentirte a ti mismo pisando el lugar que has soñado ver.

Pero el viaje puede seguir siendo aventura porque aventura es el recorrido de los sueños. Y el sueño es la naturaleza que conforma el corazón del hombre. Su destino es cumplirlos.

Creo que hay que viajar siempre, ponernos a prueba ante lo inesperado, ver y sentir sobre lo que hemos leído, sobre lo que nos han contado, sobre todo lo que hemos imaginado. Y luego escribirlo, para que otros sueñen, para mantener viva la ficción del existir y el anhelo de eternidad.”

 

África convirtió a Livingstone en explorador y a Stanley en conquistador. Cayeron seducidos por el mal de África y murieron soñando con regresar. África me cambió a mi también y caí en sus redes, afectada por su encanto, siempre soñaré con regresar.

Plantation Lodge

Bibliografía y fuentes:

Reverte, Javier. (1996). El sueño de África Editorial: Plaza & Janes editores.

Biografías y Vidas. David Livingstone.  <https://www.biografiasyvidas.com/biografia/l/livingstone.htm> Consulta: 20 marzo de 2017.

Biografías y Vidas. Henry Morton Stanley.  <https://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/stanley.htm> Consulta: 20 marzo de 2017.

Wikipedia, La enciclopedia libre. <https://es.wikipedia.org/wiki/Tanzania> Consulta: 20 marzo de 2017.

<http://www.kigongoni.net/><http://karama-lodge.com/> <http://www.tarangiresafarilodge.com/>,  <http://www.plantation-lodge.com/index.php?id=1> Consulta: 19 marzo de 2017.

Por si es de interés del lector: La Trilogía de África de Javier Reverte, que se compone de El sueño de África (1996), Vagabundo en África (2000) y Los caminos perdidos de África (2002).

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Acerca de Eva Arús

Estudié una carrera sanitaria, pero la vida que es caprichosa y extraña, me ha regalado muchas profesiones: formadora en hábitos saludables y alimentación, conferencias sobre alimentación e inspectora de higiene alimentaria y seguridad ambiental entre muchas otras, y lo que me enganchó al universo digital, trabajar como copyblogger en una empresa sanitaria. ¡Lo que más me gusta! Mi trayectoria profesional complementa todo lo relacionado con la alimentación, pues he estado en muchas cocinas, viendo entre bastidores cómo se crean platos suculentos. Y por supuesto, mis conocimientos sobre nutrición van a aportar luz para que aprendamos a comer de forma saludable.

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